Antes de la receta
Pulpo
El pulpo duro casi siempre es pulpo apurado. Primero se cuece hasta que un cuchillo entre fácil. La parrilla solo lo marca.
En el mercado
Fresco: firme, húmedo, olor a mar limpio. Si huele a amoníaco o está baboso, no se compra. Los ojos, si viene entero, claros.
El congelado suele quedar más tierno: el frío rompe las fibras. Si lo compras fresco y tienes tiempo, congéldalo un día y descongélalo en el refrigerador antes de cocerlo.
Pide que le quiten el pico y la bolsa de tinta si no la vas a usar. Enjuágalo en un tazón, no bajo un chorro que salpique toda la tarja.
La cocción que lo ablanda
Agua con sal, laurel y cebolla, a fuego bajo, que apenas se mueva. No a borbotones: el golpe lo encoge.
Un pulpo de un kilo pide alrededor de 45 a 60 minutos. Uno más grande, más tiempo. La prueba es el cuchillo en la parte gruesa del tentáculo: entra como en una papa cocida, sin forcejeo.
Si a los 40 minutos sigue duro, no subas el fuego: dale más tiempo. Apurarlo lo pone de goma.
Para comerlo frío, pásalo un momento a agua con hielo cuando ya esté tierno. Así no se sigue cocinando y el color queda firme.
En la parrilla o la sartén
Ya cocido, sécalo muy bien. Aceite, ajo y pimentón, 15 minutos, no una noche.
Rejilla o sartén bien caliente, 1 o 2 minutos por lado, hasta que se marque. Es para el sabor a brasa, no para terminarlo. Si lo dejas, se acorta y se pone elástico.
Se sirve en cuanto se marca. Limón al lado, no horas antes.
Guardarlo
Cocido, en su caldo colado o en un recipiente tapado, 2 días en el refrigerador. El caldo ayuda a que no se seque.
Crudo, no lo dejes para la semana: el mismo día al congelador, en bolsa sin aire, o se cocina.